Porque sueño contigo
de verdad y sin quererlo.
Porque en mis paisajes oníricos
vienes envuelto en una capa verde
de lunares.
Y alguien, en una esquina,
me dice que eres propietario
de un charito
o una especie de caja de carne.
Será por eso que…
anoche me ofrecías kebabs
en el inmenso gemido nocturno.
hace seis días, ni uno más ni uno menos, paseábamos juntos por Bruselas y no hace ni dos minutos que estaba leyendo un relato sobre sus calles. alguien describía perfectamente la sensación que recorre tu cuerpo cuando andas por ellas…
sus calles son, sobre todo, frías.
y quien dice “frías”,
dice “limpias” sin muchos miramientos,
supongo que la asociación es automática (en otro momento reflexionaré sobre ello).
la Grand Place,
Le Roi d’Espagne y sus camareros, sus mozos siempre con el civismo blanco a cuestas, impecables, correctísimos, parece que vivan allí mismo, entre aquellas cuatro paredes, al abrigo mismo del caballo disecado a pie de escalera. el ambiente me recuerda al de David el nomo (de esta asociación no prometo indagación alguna).
y cuando te traen el deseado capuchino con su Godiva Milk a los pies… sientes como te invaden unas ganas irrefrenables de abrazar al chico que me da miedo y todo!
es curioso, pero no es la primera, ni la segunda vez que voy allí (he ido tres) y siempre experimento el mismo deseo incontrolable de deshuesarlo a besos… (que conste que el camarero no siempre fue el mismo).
sólo ahora que dejo constancia por escrito de este… digamos “sentimiento” nacido prácticamente de la nada, me doy cuenta (un vez más) de que soy una persona pasional.
bastante pasional.
realmente pasional!
además me avalan múltiples experiencias erótico-porno-emocionales o sencillamente sexuales conmigo y sinmigo (como mi hombretón del norte dice).
así que,
Javier,
si me estás leyendo,
sepa, usted, que sus diagnósticos iban errados, ex-amor-de-mi-vida.
lo que pasa es que nunca llevaste bien que no pudiera “llegar” (horrenda expresión! a dónde?!) únicamente con ayuda de tu único miembro honorífico.
siempre menospreciaste tus dotes (grandes, por otra parte) lingüísticas.
pero no voy a continuar por este camino, que bastantes horas de diván me ha costado ya.
la verdad es que puede resultar a estas alturas todo bastante tópico,
a saber:
alguien, supuestamente una mujer, que ronda los treinta –o no.
recuerdos recientes de su último paseo con su actual pareja –o no.
exteriorización del sentimiento de rencor hacia alguien intensamente amado –o no.
y para acabar, la confidencia de que ésta sigue una suerte de tratamiento psicoanalítico –o no.
a parte, rápido ejercicio autocrítico para acabar –o no.